sábado, 14 de julio de 2007

Eufemismos

I was thinking about... the meaning of words

Me encanta que los 40 grados a la sombra que estamos viviendo estos días sean temperaturas cálidas.
Me fascina que los negros sean morenos, los pobres, desfavorecidos; que la destrucción del planeta se llame calentamiento global.
Me asombra que los civiles muertos en cualquier guerra sean daños colaterales; que los países sometidos a una dictadura férrea sean países sin libertad de expresión.
Me llama la atención que la vivienda protegida (financiada por el Estado) haya que pagarla, al igual que el transporte público.

En fin, vuelvo a mis ideales utópicos, imagino, pero estamos últimamente tan empeñados en ocultar la verdad con palabras políticamente correctas, que no nos preocupamos de entender su significado más profundo, lo que verdaderamente quieren decir.

Será que nunca se me dio bien captar segundas intenciones...

viernes, 13 de julio de 2007

Dear Mr. President


Aquí os dejo un vídeo de una canción que me tiene enganchada últimamente. Es de Pink, una cantante a la que no tengo muy fichada, pero la verdad es que con esta canción ha conseguido una nueva fan.
En la red hay más versiones, pero he elegido esta porque tiene los subtítulos y así se puede entender mejor.
¡Espero que os guste!

miércoles, 11 de julio de 2007

Ser


I was thinking about...making choices

Hoy en día podemos ser quien queramos: Si somos blancos, podemos ser negros; si tenemos los ojos azules, podemos tenerlos verdes; si somos gordos podemos volvernos flacos; si somos ignorantes podemos leer dos páginas-resumen de Internet y hacer como que sabemos....
En fin.
Tenemos miles de posibilidades de ajustarnos al estereotipo vigente: delgado, alto, guapo, atlético, intelectual... Pero la verdadera inteligencia, la que distingue a una persona auténtica de otra que no lo es, es la capacidad de ser uno mismo, encaje o no con lo que se espera de ella.
Atreverse a actuar en función de nuestros principios, única norma válida en el juego de la vida, es lo único que garantiza terminar la partida con éxito.

lunes, 9 de julio de 2007

Locos


I was thinking about... "Los renglones torcidos de Dios"

Es el libro de Torcuato Luca de Tena que acabo de terminar de leer.
La historia sucede en un manicomio, al que llega una nueva interna de cuya mano vamos descubriendo los distintos personajes que lo habitan y sus historias.

Hay un párrafo pronunciado por uno de los residentes, el llamado "Autor de la Teoría de los Nueve Universos", que da título al libro y es realmente conmovedor: el personaje es un viejo que cree haber descubierto una teoría astronómica muy novedosa, razón por la cual los científicos de la NASA, celosos de su inteligencia, le han encerrado en el manicomio. Según dicha teoría el mundo se compone de nueve universos que están condenados, en un proceso inverso al Big Bang, a comprimirse cada vez más hasta convertirse, los nueve, en una única mota de polvo.
La mayor preocupación de este "científico" no es otra que la de intentar imaginar cómo serán capaces todos los que habitan la Tierra de apretarse tanto como para caber en esa partícula ínfima. Supone el buen hombre que éste será un proceso doloroso y, apenado, desea que sus compañeros de encierro mueran antes para no tener que sufrirlo:
No deben sufrir, le dice a Dios, "ellos sólo son los renglones torcidos de cuando aprendiste a escribir... tus faltas de ortografía".
Bella metáfora que oculta la angustia de no comprender el por qué de la existencia de unos seres tan atormentados, física y espiritualmente.

Es una incomprensión que compartimos, creo, la mayor parte de la población.
Desconocimiento, miedo, angustia, lástima, son los sentimientos que afloran cuando nos plantamos cara a cara frente a uno de estos "locos".
Y, sin embargo, mantengo, pese a las enérgicas opiniones contrarias de muchos, que no debemos sentir lástima por los enfermos o discapacitados mentales.
Lástima no, si acaso simpatía, empatía, necesidad de ayudarles.
Entre estos discapacitados se encuentran personas bellísimas y personas malvadas; artistas, nostálgicos, optimistas; enamorados, rencorosos, soñadores.
Como en todos los grupos humanos, dentro de este colectivo hay infinidad de personalidades, unas que merece la pena conocer y otras que no tanto; sujetos con los que congeniaremos y otros con los que preferiremos guardar una cierta distancia...
Pero, ante todo, los discapacitados mentales son nobles en un porcentaje cien veces mayor que en el caso de los considerados "normales".
Son sentimientos en estado puro, prácticamente incapaces de ocultar lo que piensan o sienten y mostrándose siempre tal como son, sin necesidad de disfraces.

Podemos aprender muchísimo de estas personas. Sólo con atrevernos a mirarles a la cara, a regalarles una sonrisa( recibiendo inmediatamente la suya de vuelta), estaremos dando el primer paso.
Lo digo por experiencia...

domingo, 8 de julio de 2007

Cotillas

I was thinking about... the wonderful time I've had

La verdad es que lo he pasado bien. A pesar de los cambios de temperatura entre Budapest (36 ºC) y Praga (aproximadamente 15 con viento y lluvia), que han conseguido provocarme el primer catarro veraniego, ha sido una experiencia deliciosa.
Y he llegado a una conclusión: Viajamos porque somos cotillas por naturaleza. Simplemente.
Nos gusta mirar, curiosear e indagar en todo lo ajeno, comparar con lo propio y sacar conclusiones.
Nos gusta preguntar a los guías sobre su vida, meternos en sitios donde no debemos con la excusa de que no entendemos el idioma y todo ese tipo de cosas que nos atrevemos a hacer escudados tras un gran cartel que reza: "guiris".
Así que, generalmente, se nos perdona todo: si somos impertinentes es porque no conocemos las costumbres, si somos fisgones es porque no entendemos las indicaciones, si somos molestos es porque tenemos una cultura diferente.
Resumiendo: ser turista (con chubasquero cantoso y todo) mola.
Me ha encantado visitar esos dos países que tenemos encasillados bajo la etiqueta de "países del Este", considerándolos a todos como un bloque uniforme, y descubrir que cada pueblo tiene una personalidad propia (bien marcada) y una historia completamente diferente ( a excepción del último periodo bajo la influencia de los rusos).

Pero qué bien se está en casa.
Pudiendo dormir hasta las mil, sin tener visitas programadas desde las 8 de la mañana, con gente que te saluda en tu idioma y con los carteles del metro en español.
Es estupendo.
Aún así, todos los viajes te dejan con ganas de más.
Me encantaría volver tanto a Hungría como a la República Checa más tranquilamente. Pasar, por ejemplo, 15 días o un mes en cada uno, para poder empaparme de ambas culturas.
Este viaje ha sido, pues, un pequeño aperitivo al que espero que siga una buena comilona en la compañía de cualquiera de vosotros que se atreva a viajar conmigo!

jueves, 28 de junio de 2007

De viaje

I was thinking about.... smells

Es curioso (y consolador) que hoy en día la gente tenga tanto interés en viajar. Los viajes son el único antídoto posible contra la cerrazón mental, el radicalismo y demás actitudes estúpidas.
Viajar se ha convertido en el pasatiempo favorito de la clase media y, gracias a esta saludable costumbre, puede que poco a poco vayamos entendiéndonos mejor y descubriendo que nuestro punto de vista y nuestra escala de valores no son los únicos válidos ni razonables.

De los viajes se guardan recuerdos imborrables, en su mayoría relacionados con vivencias personales más que con museos o monumentos.
De esos recuerdos uno de los más intensos son los olores: Alemania huele claramente distinta que Noruega que, por otra parte, huele de forma absolutamente distinta a las ciudades francesas.
Hay determinados olores que nos transportan en el tiempo, otros lo hacen en el espacio.
El olor del pan negro (ligeramente ácido) es indiscutiblemente alemán; el de la mantequilla, más pesado, es típicamente francés.
El algodón de azúcar pertenece a mi etapa entre los 5 y 8 años; el olor a hierba recién cortada es sinónimo de vacaciones de verano.

En el cerebro, la zona donde se almacenan los olores está muy cerca del sistema límbico, responsable de nuestras emociones y esencial en la retención de recuerdos. Es necesario que algo haga saltar tus emociones para que puedas recordarlo luego.
Por eso los olores son los mejores souvenirs que nos traemos cuando volvemos de un viaje. Recuerdos que dificilmente podremos capturar para luego compartir con nuestros familiares/amigos pero que permanecerán para siempre en un pequeño rinconcito de nuestra masa gris dispuestos a llevarnos de viaje con todos los gastos pagados a cualquier lugar en las coordenadas del eje espacio-tiempo.

Hace tiempo me hablaron de un hombre, ciego tras un accidente, que no había perdido su afición por los viajes a pesar de su lesión: seguía viajando a Inglaterra, Francia, Holanda a pesar de que no podía ver ninguno de sus monumentos más emblemáticos.
Podía, en cambio, hablar con la gente. Oler las ciudades.
¿Qué mejor forma de hacer turismo?

sábado, 23 de junio de 2007

Sol

I was thinking about... the wonderful feeling of having free time

Ya es verano. Y por fin puedo salir de mi casa de día.
Se acabó la vida de vampiro que he llevado durante todo el tiempo de exámenes, cuando no podía salir más que a cenar de vez en cuando y, por fin, voy a quedar a una hora indecentemente temprana, con la digestión de la comida aún sin hacer para vagar indefinidamente por el centro en compañía de Jules :) .

Hace tiempo que no tengo toda la tarde para perder. Y me encanta la sensación de volver a los tiempos del cole en los que empalmábamos las clases del Británico con una merienda en el Burger y una tarde en la que nos dedicábamos activamente a no hacer nada.
Vuelve la nostalgia de unos tiempos en los que éramos más sencillos, pero quizás no tan completos. Más felices, pero quizás no tan experimentados.

Pensándolo bien (una de las ventajas de tener tiempo libre es poder usarlo para pensar) creo que nunca he sido tan feliz como lo soy ahora. Y con "ahora" no me refiero al sábado 23 de Junio de 2007 a las 13.12, sino a este año en conjunto. A estos dos últimos años, en realidad, en los que me he descubierto a mí misma, me he dado cuenta de quiénes son las personas con las que puedo contar y he crecido muchísimo como persona.
No sé si para todo el mundo la salida del colegio ha marcado un antes y un después tan radical en su vida. En mi caso, puedo trazar una línea clarísima entre lo que viví antes de la Selectividad y lo que viví después: tanto en el terreno intelectual como en el emocional; el mundo real (fuera de la burbuja escolar) me ha abierto un montón de posibilidades que claramente no estaban a mi alcance en la DSM.

Pero bueno, no voy a ponerme metafísica, porque como empiece a divagar no paro.
Simplemente quería dejar constancia aquí de que he superado mi cabreo interno y de que la Mei de siempre ha vuelto, otra vez con ilusión y optimismo y dispuesta a disfrutar al máximo estos deliciosos días de sol madrileños.