I was thinking about... "professional" doctors...
No comments, creo que habla por sí solo...
nota al lector: puede que esté un poco más sensible a este tipo de temas después de mi infructuoso peregrinaje por todas las clínicas madrileñas...
lunes, 8 de diciembre de 2008
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Cigomático mayor
I was thinking about... the pleasure of smiling
Al parecer, hay un músculo (el cigomático mayor) que es el responsable de nuestra sonrisa. Sin él, por muy felices que estuviéramos, nunca se lo podríamos transmitir al mundo. Seríamos como esa novia de JD que nunca se reía y sólo decía "It's so funny! " cuando algo le parecía gracioso. Sería como si nuestra propia cara fuera una careta.
Eso es lo que le pasaba a Isidoro, que tras la extirpación de un tumor perdió la movilidad en dicho músculo y ha estado 10 años sufriendo tras su propia piel. Hasta finales de 2007, cuando se le realizó una operación que le ha permitido poder volver a expresarse con naturalidad.
Pero hay otro tipo de tumores de los que uno no se recupera tan fácilmente, como el tumor del terrorismo que, a pesar de ser pequeño comparado con la inmensa mayoría de la población española, tiene la suficiente fuerza como para borrarnos la sonrisa con actos tan repulsivos como el asesinato del miércoles. Nuestra lucha diaria consiste en seguir sonriendo, a pesar de todo, y mirarles a la cara y decirles que nunca podrán con nosotros.
Al parecer, hay un músculo (el cigomático mayor) que es el responsable de nuestra sonrisa. Sin él, por muy felices que estuviéramos, nunca se lo podríamos transmitir al mundo. Seríamos como esa novia de JD que nunca se reía y sólo decía "It's so funny! " cuando algo le parecía gracioso. Sería como si nuestra propia cara fuera una careta.
Eso es lo que le pasaba a Isidoro, que tras la extirpación de un tumor perdió la movilidad en dicho músculo y ha estado 10 años sufriendo tras su propia piel. Hasta finales de 2007, cuando se le realizó una operación que le ha permitido poder volver a expresarse con naturalidad.
Pero hay otro tipo de tumores de los que uno no se recupera tan fácilmente, como el tumor del terrorismo que, a pesar de ser pequeño comparado con la inmensa mayoría de la población española, tiene la suficiente fuerza como para borrarnos la sonrisa con actos tan repulsivos como el asesinato del miércoles. Nuestra lucha diaria consiste en seguir sonriendo, a pesar de todo, y mirarles a la cara y decirles que nunca podrán con nosotros.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Life
I was thinking about... life lessons
If I Had My Life to Live Over
A mí me han conmovido sus palabras, a pesar de que el Carpe Diem no es un invento de esta mañana que digamos. Pero yo vi El Club de los Poetas Muertos a los 15 años. Y a esa edad una es muy impresionable.
Enjoy!
If I Had My Life to Live Over
I'd dare to make more mistakes next time.Este es un precioso poema de Nadine Stair, una mujer de 85 años.
I'd relax, I would limber up.
I would be sillier than I have been this trip.
I would take fewer things seriously.
I would take more chances.
I would climb more mountains and swim more rivers.
I would eat more ice cream and less beans.
I would perhaps have more actual troubles,
but I'd have fewer imaginary ones.
You see, I'm one of those people who live
sensibly and sanely hour after hour,
day after day.
Oh, I've had my moments,
And if I had it to do over again,
I'd have more of them.
In fact, I'd try to have nothing else.
Just moments, one after another,
instead of living so many years ahead of each day.
I've been one of those people who never goes anywhere
without a thermometer, a hot water bottle, a raincoat
and a parachute.
If I had to do it again, I would travel lighter than I have.
If I had my life to live over,
I would start barefoot earlier in the spring
and stay that way later in the fall.
I would go to more dances.
I would ride more merry-go-rounds.
I would pick more daisies.
A mí me han conmovido sus palabras, a pesar de que el Carpe Diem no es un invento de esta mañana que digamos. Pero yo vi El Club de los Poetas Muertos a los 15 años. Y a esa edad una es muy impresionable.
Enjoy!
jueves, 13 de noviembre de 2008
Death by Monkeys
I was thinking about... great concerts
Bueno, bueno.. pues a 15 minutos de salir de casa para el aeropuerto, lanzo una invitación para la semana que viene, para que os vayáis pensando si os apetece ir a un estupendo concierto de Death by Monkeys en mi maravillosa compañía. Para los que no lo sepáis, la cantante del grupo es compi de clase y les fui a ver tocar una vez y me encantaron. Así que, aprovechando que tocan cerquita de mi casa, les iré a ver. Ya tengo dos o tres fijas para el concierto (bajo pena de muerte si se echan para atrás) desde hace un tiempo, pero me gustaría que os apuntaráis alguno más, que seguro que lo pasamos geninal. Los detalles del concierto están en el enlace que os he puesto más arriba, así como alguna que otra canción de ese concierto al que os digo que fui, aunque no se oye muy bien...
Bueno, pues lo dicho.
¡¡Yo ya me piro!!!! (yupiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii)
Muaks varios!
Bueno, bueno.. pues a 15 minutos de salir de casa para el aeropuerto, lanzo una invitación para la semana que viene, para que os vayáis pensando si os apetece ir a un estupendo concierto de Death by Monkeys en mi maravillosa compañía. Para los que no lo sepáis, la cantante del grupo es compi de clase y les fui a ver tocar una vez y me encantaron. Así que, aprovechando que tocan cerquita de mi casa, les iré a ver. Ya tengo dos o tres fijas para el concierto (bajo pena de muerte si se echan para atrás) desde hace un tiempo, pero me gustaría que os apuntaráis alguno más, que seguro que lo pasamos geninal. Los detalles del concierto están en el enlace que os he puesto más arriba, así como alguna que otra canción de ese concierto al que os digo que fui, aunque no se oye muy bien...
Bueno, pues lo dicho.
¡¡Yo ya me piro!!!! (yupiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii)
Muaks varios!
lunes, 10 de noviembre de 2008
Juan Gelmán
I was thinking about.... beautiful underground poetry
Dicen que quien comparte es quien más gana, así que ahí va una poesía que descubrí el otro día en el metro y que necesito que conozcáis porque a mí, en aquel momento, en aquel vagón, me hizo inmensamente feliz:
Callar
Una ola de amor que
va de mi cuerpo al tuyo es
una humana canción.
No canta, vuela entre
tu boca y mmi verano
bajo tu sol. El calendario no
tiene esta noche o fecha en su papel.
El manantial de vos
cae como vino en la copa
y el mundo calla sus desastres.
Gracias, mundo, por no ser más que mundo
y ninguna otra cosa.
Juan Gelmán
Hace unos añitos ya, conocí a mi poeta favorito en otro vagón de metro en circunstancias parecidas.. Será el destino.
Sleep tight!
Dicen que quien comparte es quien más gana, así que ahí va una poesía que descubrí el otro día en el metro y que necesito que conozcáis porque a mí, en aquel momento, en aquel vagón, me hizo inmensamente feliz:
Callar
Una ola de amor que
va de mi cuerpo al tuyo es
una humana canción.
No canta, vuela entre
tu boca y mmi verano
bajo tu sol. El calendario no
tiene esta noche o fecha en su papel.
El manantial de vos
cae como vino en la copa
y el mundo calla sus desastres.
Gracias, mundo, por no ser más que mundo
y ninguna otra cosa.
Juan Gelmán
Hace unos añitos ya, conocí a mi poeta favorito en otro vagón de metro en circunstancias parecidas.. Será el destino.
Sleep tight!
domingo, 2 de noviembre de 2008
Helado
I was thinking about... everyone that has asked me to wake up and start writing once again...
[Esta es una entrada que tenía esbozada mentalmente desde hace tiempo... un tiempo que se me ha pasado volando, pero ya es hora de plasmarla por aquí.]
La idea surgió a principios de Octubre ( ya empezaba a hacer frío ), cuando vi a dos chavales comiendo un helado en el metro. Absolutamente felices. Y no os estoy hablando de niños, si no de chicos de veintipico (y muchos).
Es algo que llevo un tiempo notando: nadie es infeliz mientras está comiendo helado. En verano, es maravilloso ver a familias, parejas, solitarios o enormes grupos folloneros disfrutar por igual con una deliciosa bolita ( o bolitas ) de colores.
Y ya está. Así de fácil. Mientras notas como el hielo cede a la tentación del calor de tu boca, no se te ocurren temas desagradables. Vienen a tu lengua momentos de la infancia, de noches de verano... ¿y quién tiene malos recuerdos de esas épocas?
No sé, pero se me ocurre que los helados deberían ser recomendados como terapia. Incluso los de Häagen Dazs (nombre que, por cierto, se sacaron los del departamento de marketing de la manga porque pensaron que sonaba bien: no significa absolutamente nada) salen mucho más baratos que un psicoanalista, aunque hay que reconocer que la tentación de tener a un argentino seduciéndote con su acento en exclusiva durante una hora es realmente tentadora...
Sé que queda un poco anacrónico recomendar en Noviembre (ya??? ) el consumo de helados, pero así soy yo.. voy con retraso.
Además, los helados no siempre están fríos, a veces tienen nombre de ciudad, cara de persona o número de fecha ansiada en el calendario.
Mi fecha-helado de un tiempo a esta parte, por ejemplo, es el 13 de Noviembre, momento en que tomaré un avión a Munich para verte.... Y todos mis pensamientos se centran en el momento en que empiece a sentir ese dulce sabor...
P.D.: Parte de mi larga ausencia de la blogosfera está justificada por un odio incomprensible de mi antivirus hacia blogger; una vez solventado el problema, os doy permiso para acosarme si vuelvo a tardar tanto en publicar ;)
miércoles, 3 de septiembre de 2008
En casa
i was thinking about... the summer
Y así, otra vez, como quien no quiere la cosa, se nos ha escapado el verano. Tanto tiempo deseándolo en la distancia, imaginando, recordando, para luego verlo desaparecer por la puerta de Septiembre tras lo que parece un brevísimo paréntesis de la vida normal. He escuchado hoy en la radio a Luis del Val diciendo que puede que el síndrome post-vacacional sea simplemente la constatación de que, una vez más, el paraíso perdido se nos ha escurrido entre los dedos. Puede ser. Lo que es indiscutible es que tiene algo de mágico. En mi caso, dada mi obligada afición a recorrer la península de arriba a abajo, ese algo mágico provoca que afloren en los distintos puntos del recorrido distintas facetas de mí que tengo adromecidas el resto del año. Baste con deciros que he llegado a sentirme integrada en Marbella.
Pero llega el final inevitable y la vuelta a Madrid te confronta con el yo blancuzco que habías olvidado. Te rebelas contra la rutina de una ciudad a la vez fascinante y agobiante que, sin apenas darte cuenta, te atrapa en su red de prisas nada más saludarte. Pero por otra parte, Madrid es casa. Y no en el sentido de hogar, sino en el sentido que tenía cuando nos subíamos a un banco en el parque jugando al pilla-pilla y gritábamos "¡Casa!" y nada podía pasarnos.
Aunque más que la ciudad en sí, lo que te ayuda a aterrizar sin traumas son las personas-casa, aquellos en cuya mirada te encuentras, por fin, después de tantas maletas y tan distintos disfraces.
Y así, otra vez, como quien no quiere la cosa, se nos ha escapado el verano. Tanto tiempo deseándolo en la distancia, imaginando, recordando, para luego verlo desaparecer por la puerta de Septiembre tras lo que parece un brevísimo paréntesis de la vida normal. He escuchado hoy en la radio a Luis del Val diciendo que puede que el síndrome post-vacacional sea simplemente la constatación de que, una vez más, el paraíso perdido se nos ha escurrido entre los dedos. Puede ser. Lo que es indiscutible es que tiene algo de mágico. En mi caso, dada mi obligada afición a recorrer la península de arriba a abajo, ese algo mágico provoca que afloren en los distintos puntos del recorrido distintas facetas de mí que tengo adromecidas el resto del año. Baste con deciros que he llegado a sentirme integrada en Marbella.
Pero llega el final inevitable y la vuelta a Madrid te confronta con el yo blancuzco que habías olvidado. Te rebelas contra la rutina de una ciudad a la vez fascinante y agobiante que, sin apenas darte cuenta, te atrapa en su red de prisas nada más saludarte. Pero por otra parte, Madrid es casa. Y no en el sentido de hogar, sino en el sentido que tenía cuando nos subíamos a un banco en el parque jugando al pilla-pilla y gritábamos "¡Casa!" y nada podía pasarnos.
Aunque más que la ciudad en sí, lo que te ayuda a aterrizar sin traumas son las personas-casa, aquellos en cuya mirada te encuentras, por fin, después de tantas maletas y tan distintos disfraces.
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